Hola a tots!
En primer lloc felicitar al company Ricard pel seu increible temps a la
cursa de Pineda. Dimarts es casca 4´30" a l´última serie de mil i ara fa
50´ pelats a la cursa.
Portas una molt bona progressió i estic segur que aviat trencaràs la
barrera i formaràs part del selecte grup dels "40ipico".
Molt bona llebre l´Eloi...
Ara, la crónica d´Empuriabrava (versió Carles):
Quedem a l´aeroport cap a les 9h.
Uns venen de Mataró, altres de Tordera i l´Agustí i la MerÇè desde Cardona.
De seguida veiem aterrar uns quants paracas, que després resulta que eren
pros i feien figures a l´aire.
Els primers que arriben a terra, sembla que s´estimbaràn, pero a última
hora es posen com una ploma d´ocell.
Després de confirmar els cuatre saltadors (que no valents), anem al bar a
prendre un cafelillo.
Crec que a algú aquest café li va fer un efecte immediat, i va anar a fer
la visita al W.C.
Els cuatre integrants que participen en aquesta aventura són:
- Bernat: se li veia una mica preocupat per un tema que no había pogut
tancar. El notari que li feia el testament no tornava de vacances fins
dilluns...
- Marina: la senyora felicitat, ara canvía de nom (Sra. Potato)...
...i fins aquí puc vomitar, dic llegir.
- Marta: la sorpreseta del día. Es va llenÇar amb el monitor més
"simpàtic" de tots i va aterrar com una campiona.
La seva filla ja té una heroïna a casa.
- Carles (com que escric jo, m´esplaio):
Tras un intento fallido a primera hora por lluvia, volvemos si cabe con
más ilusión a cuplir con este reto nada fácil a priori.
Con el arnés de seguridad algo flojo (pero cómodo) para mi gusto, me
dispongo a subir a esa caja de cerillas con alas y hélice a la que tienen
la costumbre de llamarle avión.
Tuvimos suerte de que era el avión "grande" y de que no se llenó del todo.
Daba la sensación de que éramos sardinas enlatadas.
El primero en saltar fué Bernat "Powder" Moragas, no sin antes ir arañando
todas las paredes del avión con las uñas (como un gato que ha visto al
demonio).
La segunda, Marina, llevaba un cámara para inmortalizar la potada, es
decir, el descenso.
Ahora me tocaba a mí, dejando indefensa y sola a la Marta con su guaperas
en el avión.
Cuando me asomo a la puerta del avión y veo "la tierra" allá a lo lejos
pienso (palabras textuales): "quien coño me manda abrir la boca y proponer
cosas de estas". Antes de darme tiempo a pensar más, noto como me levantan
las piernas y... ...¡ya estamos en el aire!
La sensación és única e indescriptible, pero intentaré explicarlo.
Es como cuando estás soñando y ves como caes al vacío, solo que aquí no te
despiertas. Mierda, ¡¡¡que ya estoy despierto!!!
La aceleración és brutal y más aún cuando excuchas un rugido que resulta
ser de la velocidad del aire.
Una imagen que me sorprendió mucho fué la ver como adelantábamos a un fuet.
No lo entendí en ese momento y pensé que los de Casa Tarradellas nos
atacában con cañones de embutido. Más tarde me dí cuenta que Marina había
saltado antes que yo...
Fueron como dos años interminables de caída libre que no se acababan nunca.
La realidad es que en 50" se abría el paracaídas.
Despúes de notar un bulto en la garganta por la brusca apertura del
paracidas(sólo diré huevos y corbata...), la cosa cambió como de la noche,
al día.
Ahora el viento ya no me gritaba, sinó que me susurraba al oído.
Y hablando de bultos, también noté como me rozaba por detrás con el
walkie-talkie del monitor (la verdad fué que se puso un poco "contento",
porque de walki, nada de nada).
Mientras surcábamos el cielo, las vistas eran espectaculares.
En un momento, el tío que llevaba detrás me empieza a explicar lo seguro
que esto de volar, y me enseña el sencillo manejo de girar a un lado y a
otro.
El "problema" viene cuando me dice:"ahora llévalo tú".
Digo problema porque me conozco, y me "flipé" un poco al girar. Y digo
flipé porque en mi interior pensé en que plegaríamos la vela y tendríamos
que aterrizar con el paracaídas de reserva, si daba tiempo...
El aterrizaje bien y el oído derecho mal (debido a la presión).
En fin, que es una experiéncia muy, muy, pero que muy recomendable.
En unas religiones te dicen que, como mínimo, has de ir a la Meca, o
ecribir un libro, tener hijos, bla, bla, bla... una vez en la vida.
Si yo fuera creyente, diría que para subir al cielo (y no vale de rebote
en caso de no apertura) hay que saltar una vez en la vida.
Os animo a todos/as a que deis un paso adelante y efectueis un salto.
Para terminar el día, paseo hasta el restaurante y pedazo de paella.
Agradecimientos especiales a todos los acompañantes que esperaron a que la
climatología fuera más benévola con nuestros intereses.
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